Darse a entender
Esto originalmente iba a ser una nota al pie
“I just read a book on queer theory and thought ‘ugh, I’m not smart enough to be gay.’”
paráfrasis de un tuit de @jpbrammer que simplemente no he logrado encontrar
En La Imaginación Sociológica, un maravilloso texto del sociólogo estadounidense Charles Wright Mills, el autor dedicó una sección a mofarse del gran teórico social Talcott Parsons, quien fue —muy a mi pesar— responsable de introducir a dos de los teóricos clásicos de la sociología, Émile Durkheim y Max Weber, a la comunidad académica de Estados Unidos. En el segundo capítulo del libro, titulado “La gran teoría” (Grand Theory), Mills cita fragmentos extensos de El Sistema Social de Parsons, que emplea un lenguaje altamente teórico y técnico, para luego traducir la misma idea en un párrafo sucinto y claro. A través de este ejercicio, Mills expone que lo que Parsons describe a veces son cuestiones muy básicas —si bien atinadas— sobre las relaciones sociales y las instituciones, pero expresadas en términos de alto pedorraje. Esta es una crítica que bien se le podría a hacer a muchos otros pensadores y escritores académicos.
En la universidad, muchos compañeros eran críticos de Parsons por su postura política-ideológica conservadora, que básicamente legitimaba el statu quo capitalista de Estados Unidos, pero mi odio hacia él se enfocaba sobre todo en su forma de escribir. Mi ira y frustración no surgía de no estar de acuerdo con su discurso, sino de no entender qué putas vergas estaba queriendo decir. Cuando toqué este tema con un adjunto insufrible de un profesor también insufrible, me dijo que “la realidad es altamente compleja”, con lo cual no estoy en desacuerdo. La realidad es, en efecto, altamente compleja, pero pienso que nuestro rol como escritores y comunicadores —seamos o no académicos— es hacerla más, no menos, inteligible. Recuerdo también cuando en la facultad alguien comentó que Pierre Bourdieu (¿o era Michel Foucault? Ambos son famosamente difíciles de leer) decía que tenía que escribir de la forma menos comprensible posible para que las instituciones académicas francesas lo tomaran en serio.
En ese sentido, también me viene a la mente un tiktok de la escritora y crítica cultural Rayne Fisher-Quann (por quien me hice usuario de substack en primer lugar), donde sostuvo que si no entiendes la redacción de un autor, hay de dos sopas: o simplemente está mal escrito, o quien lo escribió no tiene la intención de darse a entender. Claramente, esta perspectiva trae el sesgo de que Rayne es una persona muy lista y leída, y obviamente también existe la posibilidad de que a veces uno simplemente tiene que trabajar su comprensión lectora. Aun así, considero que es un criterio bastante atinado para la literatura en general (incluidos los textos académicos).
Mi postura es que la calidad del texto responde al respeto y la consideración hacia su audiencia, y se basa tanto en procurar una forma accesible (que se entienda qué chingados estamos diciendo) sin comprometer la profundidad y sustancia de nuestro contenido (sin decir babosadas ni sobre simplificar las cosas).
Al menos eso es lo que intento hacer. Déjenme saber en los comentarios si está funcionando.
